@yosvany_noguet
Paraguay, resulta centro de atención en este amanecer. Los grupos de poder apegados al tradicional partido colorado, llevaron adelante su plan para sacar del juego al presidente Fernando Lugo, en lo que el propio Lugo calificara como un golpe de estado express.
Muchos ensayos anteriores se dieron, pues no fue esta la única ocasión en que quisieron hacerle un juicio político. Algunos se preguntarán ¿y por qué un juicio político?. Ese es sin dudas, un vericueto jurídico que indica un camino APARENTEMENTE BLANCO para mostrar una supuesta transparencia INEXISTENTE y poco cuestionada, según piensan los oligarcas paraguayos, cuyas manos están detrás de todo ese enramado, que es, sin objeción, un calculado proceso de destitución.
El detonante para el juicio relámpago fueron los hechos del viernes de la semana anterior, que dejaron DIECISIETE muertos, ONCE campesinos y SEIS policías, en enfrentamientos que se produjeron en el contexto del desalojo en la finca Morumbí, propiedad del exsenador Blas Riquelme, militante del opositor Partido Colorado.
Los hechos en opinión de expertos fueron la puesta en escena de un guión, previamente elaborado minuciosamente… Hubo infiltrados entre los campesinos que provocaron el disturbio… Ante la turbia situación el entonces presidente Lugo ordenó crear una comisión investigadora y fueron removidos de sus cargos el ministro del interior, Carlos Filizzola y el Comandante de la Policia Paulino Rojas…
Pero, debemos tener en cuenta el escenario paraguayo, con más de seis décadas de gobierno del Partido Colorado, partido con las más peligrosas dictaduras del Cono Sur en su haber.
Más de una vez habían ensayado intentos para apartar a Lugo de la presidencia, sin conseguirlo, incluso a pocos meses de que asumiera el mandato.
Pero desde el Congreso, en su mayoría opositor a los procesos llevados adelante por el nuevo gobierno, se gestaban constantes zancadillas, entre las que resaltan los recortes de presupuestos para evitar que progresaran las iniciativas sociales de Lugo, y la más reciente maniobra fue la negativa a investigar el incidente en cuestión. Los hechos revelan por si solos lo que estaba fraguándose. Dos horas después del veredicto fue juramentado el vicepresidente Federico Franco como nuevo mandatario, y de inmediato trascendió la relación de un nuevo Gabinete y el nombramiento de otro jefe de la policía.
Diversos líderes latinoamericanos rechazaron el golpe de estado en Paraguay entre ellos Hugo Chávez, Cristina Fernández, Rafael Correa y Evo Morales.
También en la Cumbre de los pueblos se mostró un respaldo masivo al presidente paraguayo Fernando Lugo.
Lo acontecido en Paraguay era esperado pues desde los primeros meses de la gestión de Lugo, los legisladores tejieron una campaña mediática alrededor de las promesas que el mandatario no podía cumplir y le atribuían una deficiente gestión.
A esos oligarcas les molestaba que un exobispo católico, primero tuviera la osadía de pedir un permiso especial, para presentarse como candidato y luego lograra hacerse del poder de forma clara y transparente en las elecciones populares del VEINTE de abril de DOS MIL OCHO.
La vida demuestra que Lugo tan solo cambio sus hábitos clericales por el voto público y se dedicó a servir al pueblo esta vez como presidente, encaminando proyectos sociales que molestaban a los oligarcas, como la piedra en el zapato. En especial, les molestó la reforma agraria, en un país agroganadero por excelencia y donde la posesión de tierras continúa como uno de los asuntos más controvertidos. Téngase en cuenta que el OCHENTA por ciento de la superficie cultivable, en forma de grandes latifundios, está en manos de solo dos por ciento de empresarios del agro.
El gobierno de Lugo, uno de los curas de la liberación, llegó todo lo lejos que pudo, en un país donde tradicionalmente han mandado a su antojo los dueños de tierras y los militares, opuestos a todo tipo de reformas como las que Lugo proponía, principalmente, la que quedó pendiente en Paraguay, la reforma agraria. El nuevo gobierno nacido de un nido de serpientes necesitará de un respaldo internacional y empezará a intentar conseguirlo en foros como la Organización de Estados Americanos. Donde si no encontrará el espaldarazo será en la Unión Sudamericana de Naciones UNASUR, ni en la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América ALBA.
Resultaba osado deshacer estructuras que mantenían a Paraguay entre las naciones con más desigual distribución de las riquezas en el mundo, pero los sueños de Lugo, que otros se encargaron de destruirlos, se iniciaron para demostrar que aunque por poco tiempo, pueden ser posibles. Hoy Paraguay vive una nueva página de su historia, la vulneración de la decisión popular. La derecha paraguaya al lograr su ansiada destitución de Lugo, pone frenos a los aires de renovación social iniciados hace CUATRO años.