¿CÓMO SURGIÓ LA HISTORIA DE LA OTRA ORILLA?

El viento trae consigo nuevamente el olor a sal. Su huella queda en mis labios para recordar que comienza o termina una jornada.El sol ya se esconde en el horizonte de la bahía.

Un motor tararea la melodía conocida por muchas décadas. La gran travesía resulta a diario similar y a la vez diferente. El ligero vaivén de las olas se interrumpe y nos deja acercarnos hasta la otra orilla.

Poco a poco también cambia el paisaje. Atrás queda el malecón, el ruido del puerto y los grandes mercados. Casi siempre ha sido así.

Cuentan los que más han vivido que esta era una zona alejada, prácticamente inalcanzable. Su paisaje dejó de ser una verde montaña en 1589 cuando el auge del comercio llenó los almacenes tradicionales del puerto y se ordenó edificar allí un depósito para guardar las nuevas mercancías.

El difícil acceso igualmente inspiraba señal de seguridad. Desde su construcción el solitario inmueble fue pintado de color blanco. Por aquella época el botero con frecuencia escuba decir: “lléveme a la casa blanca”.  De la práctica popular nació el nombre de la otra orilla.

El motor ya abandonó su canto. El silencio se apodera del momento. Las olas acarician la lancha hasta besar las gomas que hacen más agradable el encuentro con tierra firme.

Pudiera parecer que todo acaba pero este es el inicio de muchos otros viajes.

Be Sociable, Share!
avatar

Autor: @YosvanyteleSUR

Presentador y Productor en TeleSUR. Periodista de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina. Ha trabajado como periodista y presentador de CubaTv y Cubavisión Internacional. Especialista en Dirección de Programas Informativos. Diplomado en Periodismo y Ciencias Sociales. Licenciado en Derecho. Universidad de La Habana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*