EEUU: UN MAGNATE PRESIDENTE Y MUCHAS PROTESTAS

@YosvanyteleSUR

La llegada a la presidencia del magnate neoyorquino generó polémica dentro y fuera del territorio estadounidense, incluyendo protestas y manifestaciones en contra de sus anunciados planes nacionalistas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a la Casa Blanca después de participar en el desfile inaugural que partió desde el Capitolio, donde juró como el nuevo mandatario del país.

El jefe de Estado había dejado las instalaciones de la sede del Congreso acompañado por su esposa Melania Trump y tuvo una escolta militar y bandas de música a lo largo del recorrido en limusina que lo llevó por la Avenida Pensilvania hasta la mansión presidencial.

La caravana partió del Capitolio flanqueada por el Servicio Secreto, encargado de proteger al mandatario y su familia, y decenas de policías en motocicletas.

Medios locales indicaron que solo hubo unos cuantos espectadores a la largo del primer par de cuadras, pero la multitud creció a medida que el desfile se acercó a la Explanada Nacional.

Sin embargo, muchos sitios digitales publicaron imágenes comparativas entre la toma de posesión de Barack Obama en 2009 y la de este año, en las cuales se evidencia que la concurrencia a la juramentación de Trump fue muy inferior.

Durante el trayecto de un kilómetro y medio el dignatario se bajó del vehículo frente al hotel que posee en esta capital y allí saludó a los seguidores que se congregaron para participar en las actividades de su investidura como el presidente norteamericano número 45.

Minutos después de llegar a la Casa Blanca el mandatario y su familia se dirigieron a una tribuna ubicada en las proximidades de la instalación para contemplar el resto del desfile.

El acto de esta tarde antecede a dos bailes inaugurales que se realizarán durante la noche en pisos separados del centro de convenciones Walter E. Washington.

 

ESTADOS UNIDOS DICE BYE AL TPP

El gobierno del presidente Donald Trump anunció el abandono de la participación de su país  en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pero aspira a lograr otros pactos duros a favor de los intereses norteamericanos.

Un comunicado de la Casa Blanca, emitido poco después de la toma de posesión del dignatario, señala que la administración Trump también ‘enfrentará a aquellas naciones que violen acuerdos comerciales y dañen en el proceso a trabajadores estadounidenses’.

‘Esta estrategia comienza con el retiro del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica’ y por ‘asegurar que cualquier nuevo acuerdo comercial sea del interés de los trabajadores estadounidenses’, expresa el texto.

Según el documento, el mandatario está comprometido a renegociar otro acuerdo comercial, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994 por Estados Unidos, Canadá y México.

La declaración argumenta que ‘por mucho tiempo, los estadounidenses han sido forzados a aceptar acuerdos comerciales que ponen los intereses de operadores internos y de la élite de Washington por sobre los hombres y mujeres trabajadores de este país’.

‘Como resultado de eso, ciudades y poblados de la clase trabajadora han visto el cierre de sus fábricas y el desplazamiento de empleos bien pagados al extranjero, mientras que los estadounidenses enfrentan un creciente déficit comercial y una base manufacturera arrasada’, añadió.

La nueva Administración advirtió, además, que podrían ser utilizados ‘acuerdos duros y justos’ a fin de favorecer la economía estadounidense e incentivar el empleo.

En caso de que los socios del TLCAN se nieguen a ofrecer un trato justo a los trabajadores estadounidenses en un acuerdo renegociado, ‘el presidente avisará de la intención de Estados Unidos de retirarse del TLCAN’, advierte el pronunciamiento.

Suscrito en 2015, el TPP estaba pendiente de ratificación por el Congreso norteamericano e involucra a otros 11 países: Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile.

Negociado en secreto durante varios años, este tratado contempla un gran número de temáticas, que van desde el comercio de lácteos, hasta la regulación laboral, pasando por derechos de autor, patentes, inversiones estatales y medio ambiente.

TRUMP JURÓ LEALTAD A SU PAÍS

Donald Trump juró su cargo como el presidente número 45 de Estados Unidos e inauguró un nuevo Gobierno republicano tras los dos mandatos demócratas de Barack Obama.(PLRadio)

 

Yo, Donald Trump, juro solemnemente que desempeñaré con fidelidad el cargo de presidente de Estados Unidos, utilizando al máximo mis capacidades para preservar, proteger y defender la Constitución, son las palabras que pronunció sobre la misma biblia usada por Abraham Lincoln para asumir el puesto en 1861.

El juez John G. Roberts, presidente de la Corte Suprema, fue el encargado de tomar juramento a Trump, quien también posó su mano sobre una biblia familiar; mientras que el magistrado Clarence Thomas hizo lo mismo con el nuevo vicepresidente, Mike Pence.A las 11:30 hora local comenzó en el Capitolio, sede del Congreso, la ceremonia de investidura de Trump, quien contra todos los pronósticos se impuso en las elecciones de noviembre último a la demócrata Hillary Clinton.

La excandidata presidencial y su esposo, el expresidente Bill Clinton, se incluyen entre las figuras políticas que participan este viernes en la inauguración, junto a los también exmandatarios George W. Bush y Jimmy Carter, y el jefe de Estado saliente, Barack Obama.

Sin embargo, la juramentación de Trump está marcada por numerosas protestas en Washington DC y todos los estados del país, además de por la actitud de medio centenar de congresistas demócratas que decidieron no asistir a la ceremonia.

De hecho, los organizadores del desfile inaugural que se realizará después que el mandatario realice su primer discurso como presidente, acordaron reducir la duración de la marcha de 120 a 90 minutos, ante el temor de que haya interrupciones.

Expertos en el tema dudan que la ceremonia logre atraer a una cifra similar a los casi dos millones de ciudadanos que asistieron a la toma de posesión de Obama en enero de 2009.

Trump llega a la Casa Blanca como uno de los mandatarios más impopulares de la historia norteamericana, según reveló una encuesta reciente del diario The Washington Post y la cadena ABC News.

De acuerdo con el sondeo, solo un 40 por ciento de los ciudadanos aprueba la forma en que lideró el proceso de transición del poder en las últimas semanas, cifra inferior al 80 por ciento de aval que recibió Obama al asumir su primer período al frente del país, en 2009.

Como presidentes electos, George W. Bush, William Clinton y George H. W. Bush tuvieron índices de popularidad similares a Obama, con 72, 81 y 82 por ciento, respectivamente.

Fuente: @PRENSALATINA_CU

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