DEL BLANCO SUCIO Y OTRAS ZOOLOGÍAS

Por ANTONIO PEREDO LEIGUE*

Pocas veces se ha reparado en la estrategia de la CIA destinada a desvalorizar los símbolos tradicionales de la sociedad. Por consejo de los asesores norteamericanos, el dictador Hugo Banzer, cuando fundó ADN, se apropió de la bandera de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y la usó como suya propia; igual escamoteo hizo Jorge Quiroga con la bandera roja y la estrella de cinco puntas, símbolos internacionales de los revolucionarios, escamoteo determinado también en la estrategia electoral de asesores yanquis.

En fin. El color blanco, que simboliza la pureza en todo el mundo, lo usan como pantalla en los sucios trabajos a que se dedican quienes se oponen a los procesos populares. Es que la CIA sugiere, propone o instruye usar el blanco para sus maquinaciones aquí, allá y en varios lugares de nuestro planeta.

Las “damas de blanco” que, de vez en cuando, salen a las calles de La Habana o de Santiago u otras ciudades cubanas, intentan convertirse en un símbolo de resistencia al socialismo revolucionario y a las leyes vigentes en la perla caribeña.

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Estas señoras, que pueden ser contadas a dedo pues suman pocas decenas, hicieron su debut hace algunos años reclamando la libertad de sus esposos y familiares. Ellos estaban presos por delitos cometidos contra las leyes de Cuba y sometidos a debido proceso, en que se les impuso castigos correspondientes a la gravedad de sus faltas. A estas alturas, todos ellos han cumplido su condena o han sido amnistiados y, en todos los casos, organismos internacionales comprobaron que no han sufrido ningún tormento, tortura, maltrato o restricción, aparte de lo que corresponde a la pena judicial.
Alguno de ellos, podemos recordarlo, fingió estar baldado y transitaba en silla de ruedas dentro de la cárcel. Hubo una bullada campaña internacional para que se le amnistiase. El gobierno de Cuba dispuso su libertad bajo la condición de que saliese por sus propios pies, pues tenía videos demostrando que su impedimento era falso. Con total desvergüenza, el delincuente salió caminando y caminando se fue de Cuba.

Pues bien. Las “damas de blanco” ya no tienen presos por quienes reclamar. De tanto en tanto, sin embargo, salen a manifestarse algunas veces con carteles y otras sin ellos, para difundir consignas contra el socialismo y contra los líderes de la Revolución Cubana. Repudiadas por la gente que les silba, les responde y a veces quiere agredirlas, deben ser resguardadas por la policía cubana que se ve obligada a custodiarlas hasta que se disuelven. Claro que, ante el repudio generalizado, esas manifestaciones de 20 o 30 personas no tardan mucho en disgregarse.

Pero, “las damas de blanco” no están solas. Con una constancia digna de mejor causa, uno y a veces hasta tres funcionarios de la Oficina de Intereses de Estados Unidos de Norteamérica en Cuba, les acompañan y filman detalladamente sus carteles y sus consignas. Esos videos irán a Estados Unidos, con dos propósitos: certificar que, el dinero gastado por el Departamento de Estado yanqui ha sido pagado y que “las damas de blanco” han cumplido con su tarea y, por otra parte, aquellas tomas servirán para la permanente campaña mediática contra Cuba en los canales de televisión de Estados Unidos y de otros países.

A propósito. Hay más de un país de la Unión Europea que contribuye a esta ociosa y poco digna acción de “las damas de blanco”. De manera que, el dinero que se maneja en ese trajín es bastante más de lo que aparece. Porque, hay que decirlo con precisión, estas señoras reciben unos pocos dólares que, según se ha establecido, motiva reyertas continuas entre las encargadas de recibir los fondos de la Oficina de Intereses y las otras “damas de blanco” que reciben menos de lo que esperaban.

Como sus paseos han dejado de ser relevantes y los medios que maneja la CIA exigen acción, en la Oficina yanqui de Intereses se decidió agregarles algunos maleantes y antisociales que, con cualquier pretexto, destruyen el banco de una plaza, rompen algún vidrio, agreden a un ciudadano o una ama de casa, a quienes presentarán como partidarios del gobierno, de quienes debieron defenderse.

De esta forma, ensucian el blanco que tan dignamente portan mujeres que han luchado y siguen luchando por la vida y por el futuro. Degradan el blanco que simboliza la pureza de quienes hacen una solemne promesa religiosa. Deforman el símbolo de lo más puro, convirtiéndolo en cobertura de sus trapacerías. Las “damas de blanco”, manchan constantemente el blanco.

En las últimas semanas, han arreciado en sus andanzas, intentando crear un clima de descontento. Se sabe que la campaña mediática internacional convierte esas pocas 20 a 30 señoras en multitudes, con el simple expediente de reproducirlas varias veces con los sistemas digitales. Estamos en el tiempo de la desesperación imperialista, pues la crisis global que sufre su sistema, quiere ser tapada con la invasión de países. Los invaden y someten a su capricho para robar su riqueza. Esto ha ocurrido en Afganistán, en Irak y ahora en Libia. Es tan desenfrenado este accionar, que ni siquiera esperan a derrocar a un gobierno, sino que comienzan embargando sus cuentas internacionales con la complicidad, por supuesto, de los bancos que tienen esos depósitos, aunque son signatarios de tratados que les prohíben cometer tales tropelías.

Las “damas de blanco” están aportando lo suyo para crear una imagen falsa de Cuba, si Washington decide atropellar, una vez más, el derecho internacional y atacar a Cuba. Puede hacerlo también con Venezuela. Bolivia es otro punto en cuestión.

Las estrategias de la CIA pueden ser variadas, pero no olvidemos que, una de ellas, se llama, en Cuba, “damas de blanco” y aquí, en Bolivia, alguna vez se ha usado ese color para oponerse al proceso de cambio. El lector tendrá que sacar sus cuentas y no permitir que prolifere la plaga de las “damas de blanco”.

* El autor es Senador y Decano de la Prensa de Bolivia

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Autor: @YosvanyteleSUR

Presentador y Productor en TeleSUR. Periodista de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina. Ha trabajado como periodista y presentador de CubaTv y Cubavisión Internacional. Especialista en Dirección de Programas Informativos. Diplomado en Periodismo y Ciencias Sociales. Licenciado en Derecho. Universidad de La Habana.

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